Crónica – La elección invisible
Cada día elegimos.
Aunque no siempre lo notemos.
Aunque muchas veces lo hagamos en automático, sin detenernos a mirar lo que realmente está en juego.
Elegimos en lo pequeño.
En la forma en que despertamos.
En el pensamiento que dejamos entrar primero.
En la emoción que decidimos sostener… o soltar.
Y, sin darnos cuenta, esas pequeñas elecciones van construyendo algo mayor.
Porque hay días en los que nos volvemos esclavos.
Esclavos de aquello que nos limita, que nos repite, que nos mantiene en el mismo lugar. De las inseguridades que aprendimos a escuchar demasiado, de los miedos que se disfrazan de prudencia, de las dudas que, poco a poco, van ocupando el espacio donde antes habitaba la posibilidad.
No es fácil verlo.
A veces creemos que es la vida la que decide por nosotros. Que son las circunstancias, los tiempos, las personas… pero, en el fondo, hay un punto silencioso donde todo comienza:
la elección.
También hay días distintos.
Días en los que, aun con miedo, algo dentro se levanta. Días en los que no desaparecen las dudas, pero dejan de mandar. Días en los que, aunque el camino no esté claro, decidimos avanzar.
Y ahí… algo cambia.
Dejamos de servir a lo que nos detiene…
y comenzamos a servir a lo que nos llama.
El propósito no siempre grita.
A veces es apenas un susurro. Una sensación leve que insiste, que se repite, que vuelve incluso cuando intentamos ignorarla. No siempre es cómodo. No siempre es inmediato. Pero es verdadero.
Y cuando elegimos escucharlo…
la vida se organiza de otra forma.
No porque todo se vuelva fácil, sino porque todo empieza a tener sentido. Incluso los desafíos. Incluso las pausas. Incluso los momentos en que sentimos que no estamos avanzando.
Porque ya no caminamos desde la debilidad.
Caminamos desde la dirección.
Y entonces entendemos algo simple… pero profundo:
que la elección siempre está.
No afuera.
No en el otro.
En nosotros.
Cada día.
En cada gesto.
En cada pensamiento que decidimos creer.
Ser esclavos…
o ser servidores.
Y, aunque a veces olvidemos…
siempre podemos volver a elegir.




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